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La política exterior de Alemania (1935-1938)


El objetivo final de la política exterior nazi era la conquista del Lebensraum o espacio vital alemán. Su imperialismo era a la vez económico y racial. Hitler sostenía que el pueblo elegido (la raza superior) debía disponer de suficiente espacio, definido como una relación entre los recursos (tierras, alimentos) y la población. Su objetivo inmediato eran las tierras de Europa Oriental, pobladas por razas consideradas inferiores. A corto plazo, Hitler instó a solucionar los problemas de las poblaciones germanas fuera del Reich. Austria y Checoslovaquia eran declaradas objetivos inmediatos.
La posición de Hitler causó alarma en Von Neurath, quién alertó de los riesgos para Alemania de esta política agresiva. La decisión del Führer fue inmediata, nombró nuevo ministro de Exteriores a Von Ribbentrop. La política exterior germana estuvo en adelante volcada en objetivos expansionistas.

Ocupación de la Renania


El 7 de marzo de 1936 Hitler anuncio que re ocuparía la Renania que había sido desmilitarizada por el Tratado de Versalles. Esto significaba la ruptura de este tratado y también del tratado de Locarno. La zona de Renania al este del Rin tenía importancia estratégica ante cualquier posible invasión tanto de Francia hacia Alemania como al contrario, al constituir el río una barrera natural dentro de territorio alemán. La región había sido ocupada por tropas aliadas al final de la Primera Guerra Mundial, que se retiraron en 1930, cinco años antes de lo pactado, en una muestra de reconciliación hacia la republica de Weimar, no sin dejar un resentimiento en la población local que acogió con entusiasmo la remilitarización de Hitler.Este momento es visto por los historiadores como uno muy importante que podría haber definido la dirección de la situación internacional. El gabinete francés dudo pero acepto la declaración como también Gran Bretana que solamente protesto e Italia que no ayudaría a los que habían condenado la invasión a Abisinia.
El Tratado de Versalles se violó de facto el 7 de marzo de 1936, cuando las tropas alemanas entraron en Renania. A pesar de que pudieron haber sido fácilmente detenidas por los aliados (la mayoría de los soldados entró en bicicleta), el sentimiento contrario a una guerra en Europa fue más fuerte, y se toleró esta violación. Además Francia no pudo haber respondido por inestabilidades políticas internas, y Gran Bretaña se vio imposibilitada de pronunciarse sobre el acto inmediatamente, ya que el envío de tropas germanas se hizo en fin de semana y se tuvo que esperar hasta el lunes siguiente.
Varios factores se alinearon para que los sucesos ocurrieran sin mayor sobresalto, pues el mismo Adolf Hitler indicó a sus soldados que si el ejército francés les detenía, no se opusieran y regresaran a otras zonas de Alemania. El gobierno francés no actuó debido a que, en ese momento, se estaban llevando a cabo elecciones presidenciales, y ningún presidente desea empezar su mandato con una guerra.
La ocupación de Renania por otra parte, tuvo bastante éxito entre la población local, debido al resurgimiento del nacionalismo alemán y al resentimiento contra las tropas aliadas. También se puede decir que este fue un hecho sumamente grave ya que al seguir avanzando sobre territorios que no le correspondían sin barrera alguna de los otros países, esto haría que Adolf Hitler sienta que podría continuar avanzando por toda Europa sin problema alguno.

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(La zona marcada en amarillo coresponde al territorio de la Renania)

Guerra civil Española


Al episodio de Renania le siguió la intervención en la guerra civil española. En este acontecimiento, Alemania ayudó a Franco enviando a España la Legión Cóndor, y miles de técnicos y asesores militares.
También aprovechó la guerra para probar sus nuevos modelos de armas y tácticas. Se probaron los cazas Messerschmitt Bf 109 Junkers Ju 87 A/B y los bombarderos Junkers Ju 52 y Heinkel He 111.
Estrenó en España sus tácticas de bombardeo sobre ciudades. Aunque no fue el único, el más famoso fue el bombardeo de Guernica representado por Picasso en su cuadro Guernica, expuesto en el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937.
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"Guernica" de Pablo Picazzo

La Legión hizo su último desfile oficial en España el 22 de mayo de 1939, cuatro días después 5.136 oficiales y soldados alemanes salieron por barco para Alemania, llevándose con ellos unas 700 toneladas de equipo y la mayor parte de los aviones que quedaban. Desde su llegada a España en julio de 1936 habían reivindicado la destrucción de 386 aviones enemigos (313 de ellos en combate aéreo), con la pérdida de 232 de los suyos (de los cuales sólo 72 fueron destruidos por la acción enemiga). Además, los aviones de la Legión Cóndor habían lanzado unas 21.000 toneladas de bombas, contribuyendo en no escasa medida a la victoria final de los nacionales. 226 miembros de la Legión perdieron la vida en España.
Este evento también se puede tomar como un elemento que contribuiría en el futuro para ocasionar una Segunda Guerra Mundial, ya que se puede ver como una preparación o un entrenamiento del ejercito aleman, que les daría experiencia y los prepararía para una batalla mas grande.


La expansión de la Alemania Nazi.

A partir de 1936 se apreciaron dos tendencias contrapuestas en la política exterior de las potencias europeas. Mientras que las democracias se acomodaban en una postura vacilante y timorata que buscaba, por todos los medios y a cualquier coste, calmar al Führer y garantizar la paz; las potencias fascistas, esencialmente la Alemania de Hitler, iniciaban una política claramente agresiva y expansionista. La guerra de España, lejos de aumentar los deseos de luchar contra el fascismo, mostró a las opiniones y gobiernos democráticos el horror de la guerra, lo que llevó a que se redoblara la decisión de evitarla a cualquier precio.
Un claro ejemplo de la actitud de las potencias democráticas se encuentra en la política británica tras el ascenso al poder del conservador Neville Chamberlain en mayo de 1937 y su política de apaciguamiento. El mejor ejemplo de la reforzada agresividad alemana lo hallamos en la reunión que Hitler celebró el 5 de noviembre de 1937 con su ministro de Exteriores, Von Neurath, su ministro de Guerra, Blomberg, y los jefes militares. De esta reunión tomó acta el coronel Hossbach, de este documento, el denominado Memorándum Hossbach, nos ha llegado una copia de gran valor histórico para conocer los planes de Hitler. El Führer lanzó en la reunión una larga diatriba contra el bolchevismo y Francia y Gran Bretaña "antagonistas movidas por el odio".

Anschluss

El Anschluss (palabra alemana que significa "anexión") fue la inclusión en 1938 de Austria dentro de la Alemania nazi. Ignorando el principio de las nacionalidades, el Tratado de Versalles prohibió explícitamente la unión política de Austria, la zona poblada por población germana del Imperio de los Habsburgo, y Alemania, pese a que, en 1918, la población austriaca voto mayoritariamente en referéndum su unión con Alemania. En adelante, el Anschluss se convirtió en un objetivo clave para los nacionalistas alemanes.
El ascenso de Hitler al poder en Berlín precipitó los acontecimientos. El único problema al que Hitler podía tener que enfrentarse para conseguir la ansiada anexión de Austria, el Anschluss, era la posible reacción de Mussolini. En 1934, los nazis austriacos intentaron un golpe en Viena, asesinando al canciller Dollfuss. El fracaso del golpe, en el que tuvo que ver la oposición de Mussolini quien desplegó rápidamente divisiones en el paso alpino del Brennero, pospuso los planes de Hitler. Desde el asesinato de Dollfuss, en 1934, el nuevo canciller austriaco Schusnigg se había apoyado en Italia para frenar la agitación nacionalsocialista en Austria y las ambiciones cada vez más evidentes del gobierno de Berlín. Sin embargo, la crisis de Abisinia y el consiguiente giro hacia Alemania de la política italiana dejó sin protección al gobierno de Viena. Así, se lo comunicó Mussolini a Schusnigg en una entrevista que tuvo lugar en abril de 1936. El Duce le aconsejaba al canciller austriaco que negociara con Hitler: le pedía un imposible.
El 12 de febrero de 1938 Hitler y Schusnigg se entrevistaron en la mansión del Führer en Berchtesgaden, en los Alpes bávaros a pocos kilómetros de la frontera con Austria. El canciller austriaco sacó la clara impresión de que Hitler se proponía la invasión de Austria. Aunque cedió a las presiones del Führer y nombró a Seyss-Inquart, líder nazi austriaco, ministro del Interior, Schusnigg hizo un último intento de resistencia convocando un referéndum sobre la independencia austriaca que debía celebrarse el 13 de marzo. Esta maniobra acabó con la paciencia del Führer: las presiones alemanas fuerzan a la dimisión de Schusnigg, quien fue sustituido por Seyss-Inquart como primer ministro. El nuevo líder austriaco llamó a las tropas alemanas: el 12 de marzo de 1938 las tropas nazis invadieron Austria.
El 13 de marzo se proclamaba el Anschluss. El 14, un Hitler eufórico, proclamaba en Viena: "En tanto que Führer y canciller de la nación alemana, proclamo ante la Historia la entrada de mi patria en el Reich alemán". Seguidamente, envió un telegrama a Mussolini: "Duce, nunca olvidaré este momento". Francia y Gran Bretaña no reaccionaron. La política de apaciguamiento estaba permitiendo a Hitler llevar a cabo su plan expansionista sin tener que enfrentarse a una oposición decidida. La favorable reacción de gran parte de la población austriaca, llevó a la convocatoria de un plebiscito el 10 de abril. El 99.7 por ciento de la población, según las autoridades nazis, aprobaron la anexión.

Bandera
Bandera
Escudo
Escudo

Bandera y escudo de Austria Nazi

La respuesta internacional al Anschluss fue tibia: Los aliados de la Primera Guerra Mundial solamente presentaron protestas diplomáticas, sin tomar acciones concretas que revirtieran el Anschluss, aun cuando los aliados eran, en el papel, los responsables del cumplimiento del Tratado de Versalles, que prohibía específicamente la unión entre Austria y Alemania. Austria dejó de ser nación independiente hasta que el 27 de abril de 1945 se instauró un gobierno preliminar austriaco, que fue reconocido por los Aliados a los pocos meses.

Este hecho puede ser tomado como un evento que sería uno de los causantes de la Segunda Guerra Mundial, ya que no solo aumento fuertemente la tensión entre las diferentes naciones, sino también que al no responder contra Hitler con una movilización, este sintió que las otras potencias le tenían miedo, y que sería indetenible por lo cual podría avanzar por toda Europa siguiendo su política expansionista, sin problema alguno.



¿Por qué razones esta crisis puede considerarse una causa/antecedente de la Segunda Guerra Mundial?


Luego de la primera Guerra Mundial, los aliados vencedores se reunieron para pactar una paz de caracter de "castigo" para Alemania. Entre 1935 y 1938 la politica exterior y la expansion Alemana dirigida por Adolf Hitler, rompió varias clausulas del tratado que la República de Weimar había firmado. Desde que se había firmado este tratado el mundo supuso que en caso de no cumplir alguna de las clausulas Alemania sería severamente castigada, como cuando no pudieron pagar las reparaciones y el Rhur fue tomado por Francia. Sin embargo, esto no fue asi y varios de estos incumplimientos llevaron a la Segunda Guerra Mundial.
Esta crisis puede considerarse como un antecedente de la Segunda Guerra Mundial ya que primero en la remilitarización de la Renania, las potencias no responden y dejan a Alemania violar el Tratado de Versalles. Como se mencionó anteriormente, Hitler había dado órdenes a sus soldados de volver si eran atacados por soldados franceses, lo que significa que en ese momento tenía miedo, pero como nadie decidió actuar, superó ese miedo y tuvo confianza en sí mismo en adelante. Luego, si se analiza la intromisión por parte de Alemania en la Guerra civil Española, se puede llegar a la conclusión que Hitler deseaba probar todas sus armas y tácticas lo que significa que el tenía en mente que habría otra Guerra para usarlas y, sin lugar a dudas, le dio más confianza a sus torpas y la idea de una segura victoria en caso de una guerra. Si Hitler no hubiera estado seguro de las posibilidades de ganar la supuesta guerra no habráa interferido o probado previamente sus tácticas. Por otra parte, el apoyo a las fuerzas franquistas fue un intento de establecer un estado fascista controlando el acceso al Mediterraneo, lo que además los acercaria cada vez más a ser potencia y posiblemente Gran Bretaña y Francia lo podrían tomar como una amenaza.
Sin embargo, otra vez las potencias dejaron pasar otra violación al Tratado de Versalles dándole a entender a Hitler que no tendría una clara y unificada oposición que le impidiera hacer lo que quisiera. Por eso, en la anexión de Austria, Hitler vuelve a violar el Tratado de Versalles y los aliados responden con protestas diplomáticas, nada que moleste al Führer o a sus planes.
En conclusión, la política de apaciguamiento por parte de las grandes potencias con el fin de prevenir otra Guerra, tuvo el efecto opuesto ya que como mencionamos anterior mente, Hitler en diversas ocasiones violo el Tratado de Versalles y no se le aplicó sanción alguna y le fue dejando a Hitler actuar a su gusto, dándole la sensación de que podía hacer lo que quisiese y le quitó credibilidad al pactado tratado.





Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_de_Renania